miércoles, 13 de noviembre de 2013

123 GUARDIANES DE LA HISTORIA

Lindor Aho

El río seguía confiando, misterioso, los secretos de mapuches y mineros. Cómplice, el océano los recibía en pacto de silencio para atesorarlos seguros en la isla.
Las inmensas cavernas, orgullosas, enterraban más y más en sus entrañas los frutos de las furtivas andanzas montoneras. Con bramidos de toro, cada tanto lo anunciaban desafiantes.
La selva seguía dando refugio, ya bajo la  forma de cantoras aves, a las fugitivas trinitarias que insistían con seguir haciendo oír sus melodías de amor y de servicio.
Nada ni nadie parecía estar dispuesto a otorgarle  al caminante el privilegio de llevarse de Lebu la historia que buscaba.
Tanta complicidad a su alrededor comenzaba a convertirse para él en una cruz cuando los cerros, aparentemente conmovidos, lo invitaron a subir al mirador.

El sol, que parecía bañarse displicente lo miró y, ahogado en una carcajada, se hundió llevándose la luz. A coro, todo rió a su alrededor.

6 comentarios:

  1. Me gusta. 151 palabras exactas, qué poco para contar tanto.

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  2. Me gusta. ¿Se habrá dado cuenta el caminante de que ya tenía lo que quería?

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  3. Muy bueno!, gracias por recomendármelo. Beso,

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  4. Muy bueno!!!, ingeniosa manera de contemplar los encantos de nuestra querida Lebu sin olvidar detalles primorosos de la historia.

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  5. FANTASTICO....La historia estaba en el título....

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