viernes, 5 de febrero de 2016

039 FANTASÍA



039. "Fantasía" por Vicente Vazcaro


Salió corriendo de la sala de clases. Pasó por el retén de carabineros, por la carnicería, por la parroquia, y por la verdulería.

– ¿Dónde va tan a prisa ese niño?  – preguntó la Profesora Javiera, el cabo Danilo, Germán el carnicero, el cura Ernesto, y Ana la verdulera.

Y seguro va a Lebu. Hoy llegó el circo a la ciudad – respondió el panadero Luis sonriendo-.

038 CON QUERER



038. "Con querer" por Vicente Vazcaro

…habiendo pasado quince minutos Esteban enciende su tercer cigarrillo. El fuego deja ver su angustiado rostro, el cual refleja las horas sin dormir, las dudas sin resolver, y la amargura de no saber.
No la vio venir, hasta que sintió el tirón de su chaqueta. “Eso. Huye. Corre a Lebu como lo has hecho siempre que la conciencia te carcome. Déjame como la que siempre espera y perdona” –Elena gritó por sobre la vergüenza de exponer en público su dolor-.
Esteban no necesitó mirar a quienes le rodeaban para sentir la culpa y humillación de aquel instante. Lo complexo de su egocentrismo le permitió vivir tácitamente su cobardía, más no el sentir de Elena. Esta propiedad, acomodada convenientemente a su subconsciente, perduraría en él hasta su último suspiro de su vida…

037 ORIGEN DE UN FARO; CORAZÓN DE LUZ



037. "Origen de un faro; corazón de luz" por Carrero

A Lebu, acudió Uriel; capitalino de alma noble, experto constructor de faros. Desde ahí fue inmediatamente embarcado en avioneta hasta una isla indómita, surcada por cadenas montañosas, a cincuenta millas de la comuna. Fue dejado tres días en modesta cabaña con suministros básicos.

El objetivo era examinar el entorno para edificar una torre que; orientaría embarcaciones a través del Océano Pacífico.

Durante la segunda noche de inspección bajo resplandor de luna menguante. Sentado en la roca más alta. Uriel; divisó en la mar una misteriosa canoa dirigida por una indígena semidesnuda envuelta en espesa niebla. Se acercaba hacia él.

La enigmática criatura, de larga cabellera y mirar  penetrante, subió la roca y, sin reparos besó los labios de Uriel. El entorno fue cubierto por una lúgubre niebla, la cual abruptamente dio un  fulguroso relámpago y desapareció.

Antes del amanecer, apareció un gran faro erigido en la roca; brindando destellos benevolentes a los pescadores.

jueves, 4 de febrero de 2016

036 DESDE ALLÍ NO VEÍA EL MAR



036. "Desde allí no veía el mar" por AMEL


El crepúsculo asomaba dispuesto a llevarse la claridad. Paseaba por la playa, el Mediterráneo fascina, su azul  me deslumbra. La vi, sentada, mirando al infinito,  parecía triste, tanto que  me detuve.
─ ¿Te molesta que me siente?
─No.─ Sonrió.
─Estas triste, una mujer tan bella no debe estarlo.
─Siento nostalgia de mi mar.─ Me sonrió.
─Estás mirando al mar.─ Afirmé desconcertado
─Si, pero me gustaría ver el mar que  al anochecer veía desde  casa.
Su acento no engañaba,  esta hermosa mujer no era de aquí.
─ ¿No eres española, verdad?
─Si, pero nacida en Chile,  mis padres tuvieron que salir, Pinochet. Adoro España, pero añoro los atardeceres del Pacífico, contemplados desde mi casa, en un pueblecito, que no conocerás, Lebu,  un lugar maravilloso.
Sonreí, me gustaba aquella mujer, que recordaba sus orígenes.
Nos enamoramos, al casarnos se lo prometí, fuimos a contemplar ese océano añorado. Compartir juntos esa belleza, fue fascinante.

miércoles, 3 de febrero de 2016

035 EN LA MISMA CIUDAD



035. "En la misma ciudad" por Santiago Mollán

No era la primera vez que nos atrevíamos a una travesura así. Volamos fuera del país. Era más impulso que necesidad. ¡Queríamos más novedades!
Ya en territorio chileno no dudamos mucho porque Lebu se presentaba como la opción más cultural.
–¿Quién va a imaginar que estamos en esta ciudad?- le dije a mi amigo apenas llegamos a las calles ciudadanas.
 –No podríamos estar seguros de no encontrar a un conocido -me comentó Nicolás– con una mirada esquiva pero atenta.
Luego de caminar por una de las principales avenidas por unos minutos encontramos el hotel del que tanto nos habían hablado.
Horas después paseábamos por pleno centro cuando mi amigo siente un tímido dedo en su hombro a manera de saludo.
–¡Qué pequeño es el mundo! ¿No le parece?
Al girar levemente mi amigo encontró muy gracioso reconocer en el individuo junto a él al amigo de su padre en plena actividad laboral.