martes, 25 de noviembre de 2014

093 LA TALA

"La tala" por La Chica de Urano



Como un rito sagrado, cada mañana abría la ventana de mi habitación y contemplaba, por algunos minutos, al frondoso árbol que yacía erguido frente a mi casa.

Ese breve momento, me bastaba para volver a mi tierra natal, Lebu, donde solía pasar tardes enteras jugando en un árbol igualito al que ahora veo por mi ventana. Así comenzaban mis días, con esa dulce sensación de hogar. Hasta que una triste mañana, me desperté con el susurro de una voz. Era casi imperceptible, pero alcancé a oírla. Casi sin aliento, pedí ayuda. Me incorporé en la cama asustada, miré para todos lados, no había nadie alrededor. Al comprobar que todo estaba bien, me levanté con tranquilidad. Como todos los días, abrí las cortinas y miré hacia afuera. Mi Lebu ya no estaba... había sido cortado.  

092 PRIORIDADES

"Prioridades" por Ñandú 77




Erase una vez cierto país en el cual sus jóvenes necesitaban educación pública, científica de gran calidad y gratuita. A cambio de ello, gobiernos de derechas, prefirieron apoyar alevosamente a la privada, religiosa, de cuestionable calidad e incuestionable onerosidad.

Un día, José Prolet, diputado socialista se "atrevió" a proponer una Ley de Becas Universitarias (LEBU). Los opositores a ella pusieron el grito en la televisión, alegando que no había dinero para eso o que no querían populismo escolar. La extrema izquierda no la secundó porque no les pareció "radical" ni integral. Varios ex alumnos tampoco apoyaron porque a ellos no les tocó.

Las derechas aprovecharon para convertirla en una dotación de almuerzos que pronto se redujo a recibir sólo un plátano, cada tercer día, "cortesía" gubernamental.

Así, en un abrir y cerrar de votos, millones tuvieron que tragarse una Ley de Bananas Universitarias... ¡Ah que Potásica República!  

091 HIJO DEL VIENTO

"Hijo del viento" por Berta Plazaola





Elegí un camino diferente para ir a tu encuentro en vez de esperar nueve meses a que descendieras por mi útero, recorrí cientos de kilómetros entre los paisajes del sur hasta Lebu, "la ciudad del viento", para conocerte...

Un largo viaje hasta la resistente Arauco, recorriendo bosques siempre verdes, amplios y profundos ríos color celeste, tristes cerros arrasados y en el momento de ese mágico encuentro, mi corazón se preguntaba ansioso: ¿Podré ser una buena madre? ¿Me querrá?¿Nos reconoceremos?

Te vi, me miraste, sonreíste, nos reconocimos, me salvaste, te salvé.  

090 LA ETELVINA

"La Etelvina" por Klain




Madraza como ellas hubo pocas.

La Etelvina amaba sin medidas ni co6ntrol.

A todos por igual, camine, se arrastre, hable o ladre.

Un día, mortificada por los males del mundo, se entristeció tanto que empezó a llorar.

Lloró y lloró. Cataratas de lágrimas y así siguió hasta que el pueblo entero de Lebu, se inundó.

Fue entones que opensó en salvar a todos.

No hubo forma de explicarle que el agua no era mejor para Pedro con su cuerpo de cartón o para Matilda toda ella de sal.

Y allá mandó a Felipe, de una hasta el fondo con su peso de plomo.

Y el pobre Juancito hecho de papel de barrilete, nunca pudo volar.   





089 LEBU COMO LE BUT

"Lebu como Le But" por Volosía




¿Hay murciélagos en las playas de Lebu?, el pájaro pregunta al piélago de Chile y el mar sin nombre le da su mano, ola de noche. Tras entrar en la ciudad a lo largo del mar rizo, el pájaro viajero piensa en su soledad vagabunda gorjeando al viento que anima a la arena de la playa larga. Y como las hojas secas de los árboles pasan por rojos tejados andando hacia la viña oscurecida de los sueños sonrosados, el pájaro comienza a tocar los cristales para que las personas lo vean como si fuera la palabra que abriera su corazón. Porque es un pájaro quien sube a la escalera concha de los recuerdos, mientras busca vida dentro de la vida y no deja de viajar a las ciudades, la persona pájaro, clave de historia sin fin hasta que desde la cueva del toro Lebu se oyera como Le but por la luz. 

088 EL ACUERDO

"El acuerdo" por El Amigo Gallego




Allí estábamos ante el ilustre juez; leyó con parsimonia el testamento y todos aceptamos la voluntad de aquel acuerdo. Una vez leído, nos llevó a la Piedra Bramido del Toro, en la que había una mesa, con sus cenizas sobre ella.

Tomó la palabra y dijo: 

-Cuando la tristeza llama a nuestra puerta, siempre entre caballeros, echar al aire las cenizas de nuestro difundo amigo, es una acto de cariño y respeto.

"Esta urna así alzada, significa el sentido de tener entre las manos nostalgias de pasados que, con aromas de cielo, envuelven el corazón de gratos recuerdos-, y un silencio enmudeció nuestras almas. Así son las despedidas, pensé, las auténticas, las que encierran las verdades y los sentimientos.

Y al esparcir sus cenizas al viento en este lugar mágico de Lebu, pudimos oír por última vez el susurro de su voz como un sueño que despierta nuestros anhelos.   

087 A PATRICIA

"A Patricia" por Quitu



Un cencerro era lo que compré en la tienda de Ubaldo. Lo envolvió en papel madera y pegó la tarjeta con un girasol de tela.

Luego, en la finca de los Fernández, ella lucía coquetamente el dorado objeto. Todos se sorprendieron al verlo en su cuello. Era pequeño y su sonido endulzaba el ambiente

Recuerdo una tarde en el campo, yo recolectaba insectos y le contaba mis picardías infantiles. Ella relataba historias de minas de carbón y aventuras en la playa.

Tenía la habilidad de provocarme esa risa tan pura, que hacen a los niños retorcer y tirarse al suelo a carcajadas.

Entre los regalos, estaba mi tarjeta y el girasol. Me sentí débil, niño y releí esa dedicación: "Patricia, feliz cumpleaños. Dejaste tu país para servir a esta familia. Hoy te obsequio un pasaje a tu lugar "Lebu" y un cencerro para que al hacerlo sonar te devuelva mi sonrisa".