lunes, 28 de octubre de 2019

008.- LEUFU


Soñé con mi padre, pero no era mi padre, ¿era su presencia? Me decía que habíamos trotado hasta llegar a este mar pacífico, que el viento no pudo detenernos. Lebu, susurró, y la palabra me llegó con el sonido de una caracola. Sentados en la orilla esperaba pescar usando de anzuelo un pedazo de pan que se deshacía a penas se sumergía en el mar. ¡Lebu!, gritó. Soltó la caña, lo perdí de vista en las olas espumantes, grises, salvajes. Mar adentro sentí sus brazos que me subieron a su espalda, como cuando niña, como peces estuvimos. La ola más alta rompió contra una roca cuando me dijo Leufu, en mapuche.
Cuxirimay

miércoles, 2 de octubre de 2019

007.- QUÉDATE


-Papá, no me quiero ir de aquí-  Le dice un niño mirando con ojos tristes a su afanado padre. Mi corazón asiente convencido: aquel niño tiene razón.  Sin embargo, tú te fuiste,  y aun así me quiero quedar. Quizás será porque mirando el mar de Lebu te recuerdo, o porque cada vez que camino por la plaza de armas siento tus pisadas y ya no camino solo. No te voy a negar que a pesar de todo estoy feliz. ¡Cómo no estarlo! Tú solías decir que es aquí donde se cumple lo del himno… sí eso, lo de “la copia feliz del Edén”. Y contigo a mi lado ¡cómo no iba a creerte! Sigo recorriendo todos los lugares que solíamos frecuentar. Y créeme no es por recordarte, son mis pies que no quieren parar. Estoy sentado, cerca de la cueva del Toro, mirando el mar. Pensando… pensado en ti. Y aunque sonrío… te extraño mi vieja.
Viento del Llano