domingo, 28 de febrero de 2016

126 AMIGO IMAGINARIO

126. “Amigo imaginario” por Cristhofer Leiva        
 Cuando era pequeño despertaba temprano y ansiaba jugar en el estar o el comedor de la casa. Hubiese preferido salir a la calles de Lebu pero no me dejaban, así que, por un tiempo estuve bastante solo.
Hasta que una mañana encontré a un niño debajo de la mesa, nos hicimos amigos en secreto y reíamos sin parar. Pero la diversión duraba poco, porque apenas sentía levantarse a mamá él se iba sin que yo pudiera detenerlo. Así que un día decidí contárselo a mamá, ella no se sorprendió; nos escuchaba riendo todas las mañanas desde su pieza.  
Un día mamá se levanto muy enojada por nuestro alboroto y nos prohibió volver a jugar por la mañana. Al día siguiente salí a jugar de nuevo pero esta vez no estaba. Regrese a la cama y recuerdo que antes de volverme a dormir pensé por primera vez que los niños también pueden morir. 

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